23 febrero 2015

OSN: Gran concierto y programa, público distraído y desubicado


Ankush Kumar Bahl ensayando con la OSN. (Foto: GTN)

Orquesta Sinfónica Nacional
Segundo concierto temporada de verano 2015
Gran Teatro Nacional, 20 de febrero de 2015
Ankush Kumar Bahl, director
Nora Chastain, violín

Programa: The Chairman dances, de John Adams; Concierto Indio, de Theodoro Valcárcel; El Salón México, de Aaron Copland; Adagio para cuerdas, de Samuel Barber; Un americano en París, de George Gershwin.

Por Gonzalo Tello (Ópera Perú)

Será que el 2015 ha traído una buena racha al Gran Teatro Nacional, pues ni bien iniciada su temporada han logrado llenos completos en sus primeros espectáculos y mucha expectativa, tanto de público que busca entradas a última hora, como de revendedores que están al acecho de entradas sobrantes. La temporada de la Orquesta Sinfónica Nacional no es la excepción. En su segundo concierto de temporada de verano han llenado el teatro en lo que ha sido un programa diferente y muy interesante: Cuatro obras de compositores americanos y una de un peruano.

El centro de este programa fue el Concierto Indio, el que se dice fue el primer concierto para violín y orquesta compuesto en el Perú, obra del puneño Theodoro Valcárcel. Alrededor de la figura de este compositor se está desarrollando un Festival en el cual se presentarán sus principales obras, acompañadas por conversatorios que muestran su vida y obra. En el segundo conversatorio realizado antes de este concierto, se mostró un paralelo entre la vida de Valcárcel e hitos del indigenismo en nuestro país, presentado por la historiadora de arte Mónica Canales, así como comentarios de personajes que rodearon o participaron en su vida, como Maruja Valcárcel y Omar Aramayo. Me hubiera gustado escuchar algunos comentarios musicales sobre la obra que se iba a escuchar a continuación, ojalá se tenga en cuenta en las próximas ediciones hablar específicamente de la música y composiciónes.

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El concierto fue dirigido por el indio americano Ankush Kumar Bahl, director asistente de la National Symphony Orchestra de EEUU, en Washington. Cada pieza la inició con extensos comentarios en regular español y excesivo ánimo de broma, que aunque nos dejó un par datos curiosos, por desgracia inquietó al público para momentos desastrosos que narraré a continuación.

El concierto inició con el estreno nacional de "The Chairman dances" de John Adams, obra sinfónica estrenada en los 80s, mientras este trabajaba en su ópera "Nixon in China". La obra describe una danza ficticia del Chairman Mao (Tse Tung), que realiza con Madame Mao durante la cena de recepción al Presidente Nixon durante la visita que describe esta ópera. La obra, descrita por Kumar Bahl, termina con un sonido de la percusión que recuerda los viejos gramófonos y un disco antiguo. Su ejecución por la orquesta fue precisa y acorde con el tiempo rápido con que se Kumar Bahl la llevó.

El Concierto Indio es una obra breve en cuatro movimientos con los aires andinos característicos de la obra del Valcárcel, en una orquestación y ejecución precisa y simple. La parte solista corrió a cargo de la violinista americana Nora Chastain. Ella grabó hace unos años este concierto en un disco llamado "Fiesta Latina" del sello Chandos, dirigido por Gabriel Castagna y que fue nominado al Grammy Latino en 2012. El concierto lamentablemente fue interrumpido por algunos entusiastas que no dudaron en aplaudir con emoción entre movimientos, animando al resto, por lo que ejecución se dio con pausas. Chastain regaló un bis, junto a las cuerdas de la orquesta, de una obra no mencionada  de Lili o Nadia Boulanger.

En la segunda parte, nuevamente Kumar Bahl aprovechó para explicar a modo muy informal cada una de las siguientes piezas, nada que no se pudiera haber incluído en el programa de mano, lugar que creo yo sirve precisamente para ese tipo de comentarios. La ejecución del "Salón México" de Aaron Copland nuevamente fue precisa y con solos de trompeta, trombón y clarinete destacados. Los tiempos cambiantes y melodías descriptivas de esta obra lograron impacto en el público y demostraron las capacidades de la orquesta.

El "Adagio para cuerdas" de Samuel Barber sorprendió al inicio por su delicadeza, sonido camerístico y pianissimo inicial, que se desenvolvió sin perder su escencia íntima. Esta hubiera sido la mejor pieza del concierto si no hubiese pasado algo insólito: Al llegar las cuerdas al clímax de la obra, se tiene una breve pausa para retomar el tema inicial. Un grupo de entusiastas creyó que era el final y no sólo interrumpió la obra con aplausos sino que siguió aplaudiendo in crescendo, mientras director y músicos quedaron inmóviles, esperando algunos segundos en retomar la obra. Lamentable suceso. Una tos intermitente terminó por sepultar la grata experiencia de una excelente obra.

El concierto terminó con "Un americano en Paris" de George Gershwin, la cual también es descriptiva, y contiene muchas frases jazísticas contagiantes, propias de su autor. Aquí el director no supo sacarle el matiz tan delicado a ciertas frases, yendo muy fuerte y perdiendo muchos de los matices que instrumentos solos le dan. Los tiempos de Kumar Bahl, en exceso rápidos, no ayudaron tampoco a una orquesta que iba demorada y desbalanceada por momentos. De todas formas, la obra y su final impactante permite cerrar con ovaciones.

Nadie niega lo positivo de que nuevos públicos llenen la sala y participen de estos eventos, pero se debe actuar para que no arruinen lo ganado en los últimos años por la orquesta en que sus públicos se han caracterizado por ser muy respetuosos y valorando el silencio, el cual es la escencia del respeto a los músicos. Esos aplausos fuera de lugar sólo demuestran la falta de conexión y de respeto a los intérpretes. Insto al público nuevo a no jugar a quien aplaude primero, sino a dejar que el público conocedor de el pie al aplauso. Pero sobretodo insto a concentrarse y conectarse con al concierto, algo que no pasó con muchos buliiciosos esa noche.

Otro dato para los que tosen descontroladamente, cosa que le puede pasar a cualquiera, es la de llevar siempre caramelos, o en todo caso salir de la sala para evitar arruinar interpretaciones.

El siguiente concierto incluye la "sinfonía inconclusa" de Schubert en dos movimientos y la sinfonía no. 6 de Sibelius, en cuatro. ¿Será un festival de aplausos? Ruego a los directores pidan silencio al público para que éste no rompan la magia de las obras. Hay formas corteses de hacerlo, y eso logra que todos disfrutemos del espectáculo que con tanto esfuerzo se prepara para salir bien.

A pesar de los inconvenientes, la orquesta demostró gran versatilidad para interpretar estas obras, con un director dinámico. El próximo concierto tendrá un matiz mas pastoral, con Matteo Pagliari en la batuta, y que incluye las obras de Schubert y Sibelius antes mencionadas.

Un último consejo: Compre sus entradas con anticipación ya que se agotan.

1 comentario:

Metacronia dijo...

No sé si se trate de públicos nuevos. Por ejemplo, en las últimas sinfonías de Tchaikovsky siempre sucede desde que voy a los conciertos.